Cómo hacer bolsos de trapillo en malla plastica

Bolsos de trapillo en  malla plastica

Los bolsos de trapillo en malla plástica son una opción preciosa para crear complementos originales, estructurados y con mucho estilo. Este tipo de trabajo combina la firmeza de la malla plástica con la textura suave y visualmente atractiva del trapillo, dando como resultado bolsos con personalidad y un acabado muy especial. Además, son perfectos para primavera y verano, porque permiten jugar con colores claros, diseños frescos y materiales con mucha presencia.

Aunque muchas veces se habla de coser o montar este tipo de piezas, en realidad también podemos decir que se trata de bordar sobre malla plástica, ya que el diseño del bolso se va formando puntada a puntada. En los bolsos de trapillo en malla plástica, cada pasada cuenta, porque no solo rellena la base, sino que construye la estética final del bolso. Por eso, la forma en la que colocamos el material influye muchísimo en el resultado.

En mi caso, el trapillo que utilizo para este tipo de bolsos es un trapillo sedoso y bastante elástico. Esa elasticidad hace que sea muy agradable de trabajar y que el bolso tenga un acabado bonito, pero también obliga a prestar atención a cómo se va colocando sobre la malla. No se comporta igual que un trapillo más seco o rígido, así que hay que adaptarse a sus características.

Además, el trapillo suele ser más difícil de bordar que una lana normal. La razón es que una lana normal suele ser más redonda, mientras que el trapillo es una cinta plana que va enrollada sobre sí misma. Eso hace que, al pasarlo por la malla, no siempre quede colocado de la misma manera. Puede retorcerse, girarse o enseñar la parte menos bonita con mucha más facilidad que una lana tradicional. Por eso, trabajar bolsos de trapillo en malla plástica exige un poco más de atención en cada puntada.

Una de las claves al trabajar bolsos de trapillo en malla plástica es que el trapillo quede un poco tirante al ir bordándolo. No se trata de tensarlo demasiado, sino de mantener una ligera firmeza en cada puntada. Esto es importante porque ayuda a que el material no pierda la forma, a que el dibujo quede más limpio y a que el bolso mantenga una apariencia regular. Cuando el trapillo queda demasiado flojo, puede moverse, deformarse o perder ese aspecto ordenado que hace que el resultado se vea bonito.

Esa ligera tensión también ayuda a evitar que las puntadas se tuerzan. Si unas puntadas quedan más tensas y otras más flojas, el conjunto puede perder uniformidad. En cambio, cuando se mantiene una tensión parecida en toda la labor, el acabado final resulta mucho más limpio. En los bolsos de trapillo en malla plástica, esa regularidad visual marca una gran diferencia entre un bolso simplemente hecho y un bolso realmente bien trabajado.

Precisamente porque el trapillo no es redondo, sino plano y enrollado, hay que ir colocándolo recto en cada puntada. Esto es muy importante. A veces, al pasarlo por la malla, el trapillo se gira y deja visible el lado menos bonito. En ese momento conviene corregirlo, girándolo con la mano antes de seguir. Es mejor hacerlo sobre la marcha que descubrir al final que una zona ha quedado mostrando el lado feo del material. Ese pequeño gesto, repetido durante todo el proceso, mejora muchísimo el acabado del bolso.

En realidad, trabajar bolsos de trapillo en malla plástica no consiste solo en pasar el material por la base, sino en ir ordenándolo puntada a puntada. Hay que observar cómo cae, cómo gira y cómo se apoya sobre la malla. Cuando se cuidan esos detalles, el bolso gana en limpieza visual, en armonía y en elegancia. Es precisamente esa atención la que hace que una labor artesanal destaque de verdad.

Además, este material me parece especialmente bonito para hacer bolsos de verano. El trapillo sedoso aporta textura y un aire moderno, mientras que la malla plástica da la estructura necesaria para que el bolso mantenga bien la forma. Esa combinación funciona muy bien en diseños veraniegos, porque consigue piezas frescas, con cuerpo y muy vistosas. Por eso, los bolsos de trapillo en malla plástica me parecen una idea fantástica para crear accesorios diferentes y con mucho encanto.

Si tuviera que resumir lo más importante, diría que hay tres claves básicas: elegir un trapillo adecuado, mantenerlo ligeramente tirante y vigilar que cada puntada quede recta y mostrando siempre el lado bonito. Son detalles sencillos, pero son justo los que hacen que el resultado final se vea cuidado y profesional.

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